viernes, 26 de julio de 2013

No transmitas desconfianza al hablar en público


A la hora de hablar en público es importante transmitir confiabilidad, sinceridad y seguridad; solo de esta manera la audiencia estará en la disposición de darle paso a nuestro mensaje.

El asunto es que muchos fallan al evitar un aspecto clave para lograr esta aceptación por parte del público y, por lo tanto, despiertan sospechas y falta de interés en ellos.

Este elemento es el contacto visual.

¿Por qué tengo que mirar al público?

Sin contacto visual con nuestra audiencia sería imposible despertar la credibilidad necesaria en nosotros y en nuestro mensaje.
Seguro tú mismo has experimentado esta sensación de duda que surge cuando sostienes una conversación con otra persona que te está relatando un hecho y que mira a todas partes, menos a ti. Cuando nuestro interlocutor evita el contacto visual con nosotros, inmediatamente se disparan nuestros sensores diciéndonos: «¡Peligro, peligro! Información poco confiable».
Lo mismo sucede al hablar en público. Si no miras a las personas de la audiencia, no podrás hacer que ellos confíen en ti, ni mucho menos persuadirlos para que tomen cierta decisión basados en tu mensaje.

Pero me pongo nervioso al mirar a la gente, ¿cómo lo hago?

Yo se que para muchos esto puede ser intimidador, o un verdadero reto, dirigir su mirada a las personas al hablar en público, pero puedes lograrlo con un esfuerzo consciente.
Una forma fácil para ir teniendo control sobre el contacto visual al hablar en público, es buscar entre el público rostros de personas conocidas, o que te inspiren confianza, caras amigables, atentas y que muestren una buena actitud.
Mientras hables dirige tu mirada a estas personas, de forma regular, y trata de no hacerlo fijamente solamente con una o dos personas.
No tienes que mirar fijo a sus ojos, puedes dirigir tu mirada a sus frentes, ligeramente por encima de sus ojos. Hazlo de manera natural, como cuando sostienes una conversación con un amigo.
Al dirigir tu mirada a las personas del público, surgirá un vínculo, una conexión, con ellos. Por supuesto, no podrás mirar a todos a los ojos, pero los que se encuentran alrededor de la persona a la que te diriges, también sentirán esta unión.

Cuando miras a los miembros del público al expresar tus ideas, le estás diciendo de una forma no verbal que sabes y estás seguro de lo que dices. Está bien echarle una mirada a tus notas para asegurarte de no pasar por alto alguna cosa; pero si realmente manejas tu tema, será una mirada rápida y luego volverás a conectarte con el público visualmente.
Hacer contacto visual mantiene al público atento en tu mensaje y esto, a su vez, aumenta las probabilidades de que lo asimilen y lo acepten.
Por otro lado, evitar el contacto visual al hablar en público será interpretado como un signo de desconfianza que hará que el público te ignore.
Por ejemplo, si mantienes tu mirada hacia abajo mientras realizas tu presentación, el público va a interpretar que no estás interesado en ellos ni en su participación, que quieres salir de allí rápidamente.

Si miras a alguien mientras hablas, pero esta mira hacia otro lado, solo pasa a otra persona y no lo tomes como algo personal.
No pases mucho tiempo mirando a una persona, ya que podría sentirse incómoda, además que descuidarías el contacto con los demás miembros presentes.
Procura poder ver a todo el público desde la posición que te encuentras hablando. Si no los puedes ver, ellos tampoco te podrán ver; no podrán ver tus gestos, ni tus manos, ni tus ojos; y como la comunicación no verbal es sumamente importante para hacer que nuestro mensaje impacte a nuestro interlocutor, no debes pasar esto por alto.
Como parte de tus objetivos al hablar en público es que las personas comprendan tu mensaje, deberás usar el contacto visual como una herramienta para lograr esta meta.

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